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El único camino es la Constitución (*)

El acuerdo sobre el cual descansa nuestra sociedad se llama Constitución Argentina.  Fue concretada –después de larga lucha- en 1853 y su última actualización data de  1994. En ella las fuerzas sociales diseñan un esquema organizativo que todos nos comprometemos a respetar. Incluso algunos constituyentes de esa época prestaron juramento que puede verse hoy en el canal  Archivo Prisma   de you tube.-

Junto con  las figuras políticas más importantes de la época como Menem. Alfonsín y Chacho Álvarez juraron otros constituyentes que ahora ocupan los primeros planos como el Diputado Eduardo Valdez, el ex juez Zaffaroni, el gobernador Gildo Insfran, el constitucionalista Eduardo Barcesat,  comprometiéndose a respetarla.

Esa Constitución establece como forma de gobierno una República y por tanto división de poderes y prohibición de interferencia de unos a otros, delimitando claramente cada competencia.

La propia Constitución establece que para el supuesto que la sociedad decida otra solución deben obtenerse los 2/3 de ambas cámaras y llamarse a una nueva constituyente para modificarla en todo o en parte.

En el caso extremo que el pueblo –la gente en el lenguaje político- decidiera que una persona no merece someterse a los tribunales predeterminados por alguna razón, debería cambiar la igualdad ante la ley para esa persona, en una nueva concepción constitucional y ungirla líder, jefa, o monarca según que se quiera.

Esto exige en nuestra constitución 2/3 de cada cámara y luego una mayoría en la elección constituyente, situación muy difícil de alcanzar sin un consenso mayoritario. Recordemos que entre los grupos que realizaron el Pacto de Olivos apenas alcanzaron el 55% (35.50% el PJ y 19.79% UCR)

Esto significa que para sustraer a la actual Vicepresidente de la acción de la justicia se requiere un consenso mayor que el del Pacto de Olivos hecho que no parece verificarse en este momento.

Cualquier otra solución sin esta amplia mayoría solo implica directamente que se pretenda desconocer la Constitución Argentina vigente y generar una solución por fuera de ella, propuesta que implica la ruptura del estado de derecho. Algunas consignas parecen sugerirla aunque sin animarse en forma directa.

El único camino es el fijado en la Constitución y apartarse de ella nos ubica junto a quienes la quebrantaron como  Videla, Firmenich y el renovado Vaca Narvaja quien traer aires revolucionarios que nunca se fueron del todo.

Esto debería ser tenido en cuenta especialmente por la ex – constituyente FERNANDEZ DE KIRCHNER, Cristina quien por cierto también juro la Constitución en 1994.

La historia nos observa.-

(*) Dr. Manuel Aguirre, Dip. Nac. UCR Corrientes